Hablemos de los princesos y princesas, generación actual.
Recientemente navegaba por Facebook y me topo con una situación de una muy buena amiga que, por así decirlo, tiró al medio (según nos expresamos los boricuas) un asunto que, bien pudo haberse descargado en algún otro lugar. Resulta que salió de viaje por un asunto de su trabajo y, al regresar, encuentra su casa “patas arriba”, y pues, claro que no pensó que había pasado lo peor, ya que, había dejado la casa al cargo de sus hijos. La pobre, que llegó muerta del cansancio, se puso a limpiar el desmadre, pero, como les cuento, se descargó en su cuenta de Facebook. Obviamente que los comentarios no se hicieron esperar, reaccionando a lo ocurrido y que, unos de sus hijos, reaccionara. Lo que más coraje me causó fue el hecho (y, amiguita linda, si estás leyendo esto, me disculpas) de que esta excelente mujer comentara que “quizás no te he criado como es debido.” ¡¡Espérate un momento!! ¿¡Cómo es que le dices eso a tu hijo, a quien consideras un adulto responsable y, le dejas a cargo TU casa en lo que vas a trabajar y, al regresar, te topas con el chiquero?!
En mi casa, TODOS limpiábamos, y ¡ay de quien no lo hiciera! Las correas, chancletas y palos volaban en forma de disciplina. No habían salidas ni gratificaciones si no se limpiaba la casa. Cada cual en mi casa, TENÍA que limpiar su cuarto, tender la cama al levantarse, limpiar las ventanas y escrines del cuarto, el abanico, si el cuarto tenía aire acondicionado, limpiar el filtro. Adicional a esto, fregar, sacar la basura, recoger y limpiar las áreas comunes de la casa (baño, sala, comedor, cocina, “family room”, marquesina, frente de la casa). Si mi mamá salía, dejaba ropa lavando y decía que había que tenderla, recogerla, doblarla y repartirla. A la hora de limpiar el jardín, el trabajo era de todos. Y aquí hablo de limpieza nada más, porque cocinar y otras tareas, las hacía mi mamá. Al menos, puedo decir con mucho orgullo, que mis hermanas y yo aprendimos algunas cosas básicas de costura (coser y poner botones).
La mentalidad, que encuentro muy lamentable en pleno siglo 21, de que TODO lo que es la casa en cuanto a limpieza y cocina le toca a la mujer, es una cerrada. Sí, leyó bien: cerrada. Digamos que la mujer vive sola: no hay problema. Pero, bendito sea Dios, si se casa, y tiene que trabajar a tiempo completo, ¡caramba!, ¿que canto se le va a caer al varón por realizar una que otra cosa en la casa? Lo que quiero decir es que, el trabajo de mantener una casa es de los que viven allí, a menos que se contraten los servicios de una ama de llaves o empleada de limpieza. Pero si su bolsillo no es tan agraciado para contratar dichos servicios, es SU responsabilidad mantener su casita limpia y agradable, no solo para usted, sino para los que vivan con usted, a menos que usted viva sol@, pero es su casa. Segurita estoy que si gusta de tener visita en su casa, no va a tener su casa hecha un desastre.
Joven que lee: créeme que no se te va a caer un canto por limpiar y ayudar en el techo que con tanto sacrificio te han dado tus padres. No seas un princeso o una princesa. Si no naciste en una cuna de oro, mete mano. Bien la Biblia dice que 'honres a tu padre y a tu madre, que es el primer mandato con promesa'. ¿Por qué? 'Para que te vaya bien y dures largo tiempo sobre la tierra.' Existes porque eres una bendición de parte de Dios para tus padres, que tanto te anhelaron. Mete mano. Actúa.
¡Ta-ta!
Joven que lee: créeme que no se te va a caer un canto por limpiar y ayudar en el techo que con tanto sacrificio te han dado tus padres. No seas un princeso o una princesa. Si no naciste en una cuna de oro, mete mano. Bien la Biblia dice que 'honres a tu padre y a tu madre, que es el primer mandato con promesa'. ¿Por qué? 'Para que te vaya bien y dures largo tiempo sobre la tierra.' Existes porque eres una bendición de parte de Dios para tus padres, que tanto te anhelaron. Mete mano. Actúa.
¡Ta-ta!

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