¡Gente linda! ¿Cómo les va? Yo sigo en la lucha, como el resto del mundo, sin dejar de sonreír en la adversidad. Voy a hablar de la comodidades y/o lujos, por eso esta entrada se titula tal cual.
Recientemente conversaba con un amigo sobre el tener un televisor, ya que, pues, él tiene uno en su cuarto. Yo no apoyo el tener uno porque creo que eso le resta al santo lugar de la casa que uno tiene para descansar. Entre línea y línea le digo: —"Fíjate, no me considero una adicta a ver televisión, pero aprendí hace poco a vivir sin ella." Me respondió: —"¿Cómo así? Yo no podría." Continúo diciéndole: —"Lo que pasa es que, cuando me mudé a casa de mi suegro, lo que había era un solo televisor, y, cada vez que llegaba del trabajo, él estaba viendo su televisión. Te hablo de hace tres años atrás. Y te aseguro que, desde ahí, aprendí a ocupar mi tiempo en otras cosas." —"¿Y cómo le hacías para ver películas o series?", me respondió incrédulo por la gran calma con que le dije. —"Tengo una computadora portátil, así que, si quería ver una película, la rentaba, la veía y la devolvía", le respondí con naturalidad. (O sea, que cuando me mudé a casa de mi suegro, por una necesidad que surgió, hablo del año 2009, cuando los televisores resugen en pantalla plana.) Mi amigo quedó bruto con la respuesta y me dijo: —"De este planeta tu no eres...". Seguimos la conversación y, recuerdo que cambiamos a el tema de la temperatura del ambiente. Le comento que este año va a ser uno muy caluroso, más que el año anterior, y me pregunta si tengo acondicionador de aire. ¿Se imaginan mi respuesta? Un simple y llano "No". —"¡No puede ser! ¡Yo no soporto la calor! ¿Es en serio que no tienes?" —"No, no tengo. Tuve un tiempo mientras vivía en el apartamento, pero, al mudarme, los vendí. Tenía dos, uno en cada cuarto, pero, no se prendían todos los días; solo cuando la calor había sido meritoria durante el día y ponía el abanico para referscar. Cuando viví en casa de mis papás, el único cuarto que no tenía aire era el mío. Siempre he sido de abanico." Me imagino la cara de mi amigo al escuchar esto. -_- ¡Jajajajaja!
La realidad es que me conformo con lo que tengo, aunque eso no quiere decir en lo absoluto, que soy mega conforme; admito que siempre aspiro a un poquito más. Con que tenga el equilibrio adecuado para aspirar a un poquito más es más que suficiente.
Hay que aprender a diferenciar entre lo que realmente es necesario y lo que es lujo. Si su bolsillo no es el más agraciado, aprenda a vivir con lo justo y necesario. Mire, si vive así, será feliz, se lo aseguro; no tendrá las preocupaciones de que le puedan quitar lo que le pertenece.
¡Ta-ta!

No hay comentarios:
Publicar un comentario