Recientemente en el trabajo, un compañero recibe la visita de unos familiares que le dejan a su cargo por unos días a sus pequeños, con una lista de cosas para hacer. A todas estas, yo estoy tan envuelta en mis quehaceres laborales y empieza a hablarme en susurros esta compañera sobre la visita y me llama la atención diciéndome sobre la lista. Yo me quedo con cara de "Say what? I can't believe you...", pero tenía TODA la razón. Los familiares del compañero se van, y mi compañera y yo nos viramos hacia el compañero y le decimos "No, eso no sucedió". A él no le quedó de otra que decirnos en palabras resumidas que lo que habíamos escuchado era cierto, que había sucedido y que no nos quedaba de otra que creer lo que había ocurrido con la visita. Inclusive, nos enseñó y leyó parte del listado. Estos padres llevan una vida estilo película "Pleasantville", donde todo es perfecto y fríamente calculado. Yo me quedé en una pieza porque, en pleno siglo 21, existen personas como esas, que, quizás no tuvieron una vida "perfecta y fríamente calculada", y, quieren AHORA, dársela a sus hij@s y, quien sabe, niet@s si llegan. Y, por querer dar este estilo de "vida" lo que están criando es gente creída (pienso yo), y es donde se debe tener mucho cuidado. Los muchachos son eso mismo: muchachos. Unos nacen sabiendo, por así decirlo, lo que quieren ser; otros no, y es aquí donde pueden surgir los problemas y desilusiones y salgan a relucir las "ovejas negras" y/o los "rebeldes" en las familias. Pienso que se le debe dar los mejor de los dos mundos como dicen por ahí. No se debe ser tan rígidos pero tampoco tan liberales; no se puede ser extremistas. Es aquí donde se prueba el sentido común y la lógica, no la mente de "La-la Landia".
Recuerdo que a mí, a mis hermanas y hermano nos criaron con la verdad. Siempre hubo expresiones de amor, pero NADA de amamantamientos ni preferencias. Cuando había que destacar algo se destacaba y cuando había que pulir algo, se pulía. Era en aquel momento cuando se ponía en práctica lo mejor de los dos mundos: rigidez y liberalismo. Yo no tengo hij@s, pero, cuando llegue ese momento, procuraré criarlos en lo mejor de los dos mundos, tal como me criaron a mí. Soy funcional en y para la sociedad y hago muchas cosas que me gustan hacer, como lo es este blog y, lo que me ha surgido en el camino aprender, he metido mano sin esperar mucho por otr@. Me enfoco en aprender y no depender de otr@. ¡Hasta cambiar gomas he aprendido a hacer!
Recuerden siempre: lo mejor de los mundos es igual a equilibrio y sensatez.
¡Ta-ta!
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