Pues... llegó otro año.
No lo digo esta vez con resignación. No. Deja ver cómo les explico.
Obviamente, todos los años han sido distintos, llenos de alegrías, experiencias, aprendizaje, desencantos, desilusiones, pero, se goza, y se sufre, porque no todo puede ser color de rosa.
Entonces, "scrolleando" mi "news feed" en Facebook, me topé a vuelo de pájaro con el post de una coach de Beachbody (sí, esa "vaina" que yo uso y trabajo en casa que luego les explicaré en otra entrada lo que es) mexicana que vive en Cánada que me puso a pensar y comparto la esencia de lo que escribió: ella dijo que AHORA le gusta el comienzo de cada año porque puedes hacer un capítulo limpio y añadirlo a tu vida. Ella no tenía ese pensar; sus comienzos de años eran vacíos ya que, a la tercera semana de empezar a darle forma a sus metas, se olvidaba de ellas. Nunca veía un nuevo año como una oportunidad de hacer de ESE año lo que ella quería y era algo triste al final de año. Pero, se dio cuenta que si quería tener resultados, tenía que hacer cambios en sus hábitos. Cuenta que todo ha cambiado porque ELLA DECIDIÓ SER EL CAMBIO. ¿Cómo? Se dedicó a ENTENDER que hacer PEQUEÑOS CAMBIOS en sus HÁBITOS iban a ayudarle a alcanzar lo que ella se pusiera como meta.
Las personas se dan por vencidas rápido ante sus metas porque no cultivan consistencia (que no es lo mismo que tener una rutina). Al cultivar consistencia hacia sus metas, las personas no se rinden tan fácilmente. La consistencia se compone de tener el o los hábitos en un marco pequeño. La consistencia es algo básico, simple y pequeño que trae un resultado grande y que muchas personas ven. La consistencia puede ser aburrida si la meta no se tiene clara. La consistencia la tiene la persona que quiere un cambio. Sí, es una lucha, una disciplina, que no es fácil, pero, si anhelas la meta, vas a hacer lo que sea por llegar a ella.
¿Por qué meciono esto? Como dicen en inglés: "Been there..."
Mira, apenas el año ha comenzado. Aun estás a tiempo de planificarte y decidir lo que quieres lograr. En mi casa, mi esposo se dedicó a llevar un registro minucioso de cada gasto durante el 2016 y lo comparó contra los gastos del 2015. Mejoramos mucho en los gastos, y todo porque tuvimos un cambio que influyó: solo había un ingreso. Obvio que eso influye, y otros detalles adicionales, pero, a lo que quiero llegar con esto es que, si te trazas un plan y eres consistente, cuando llegue el final de año y te sientes a hacer un análisis, vas a ver resultado. Te voy a poner un ejemplo: yo quería sentirme mejor conmigo y bajar par de libras en un año. ¿El resultado? Durante un año perdí 38 libras. ¿Logré lo que me trazé? ¡Sí! ¡Me siento fenomenal! No llegué al peso meta que me trazé pero no he bajado la guardia en cuanto a eso pero no permito que eso me estrese. (Puedes ver la historia aquí).
Luego de haber leído esto, ¿te comprometes a hacer unos ajustes en tu vida? El año es tuyo y de nadie más. No pretendas que el año cambie o te sorprenda. ¡Hazlo tú! Cambia y sorpréndete a ti mism@. Vas a darte cuenta que el problema eras tú y no el factor tiempo.
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