Como bien saben, hace algún tiempo que no escribía (y bien largo...)... Pues bien, no los hago esperar más... Voy a utilizar este espacio para poder resumir lo mucho que ha pasado en poco y lo que voy a estar realizando.
Ya no soy rubia, y que gran favor me hice. Me harté de ser rubia; no va conmigo y punto. Ahora estoy como ven la foto, y sí, fui al salón de belleza para un pequeño corte de cabello como ven en la foto. Inmediatamente fui hecha casi nueva... Jijijijijijiji... Que bella, ¿no? ;)
Ya no soy rubia, y que gran favor me hice. Me harté de ser rubia; no va conmigo y punto. Ahora estoy como ven la foto, y sí, fui al salón de belleza para un pequeño corte de cabello como ven en la foto. Inmediatamente fui hecha casi nueva... Jijijijijijiji... Que bella, ¿no? ;)
Que conste que la foto no tiene retoque (Photoshop)...
Pasé momentos muy fuertes como manipulaciones emocionales de personas ajenas a mi vida en este momento que, pues, diré que me transformaron. Las intenciones fueron para mal, pero el bien está bien sembradito en mi ser, así que tomé esos momentos en transformaciones para bien que aun sigo trabajando. Hay muchas personas que son lobos vestidos de ovejas y hay que tener un mega cuidado con este tipo de personas. Solo les diré que no se dejen tomar el pelo. Fui yo, mañana puede ser cualquiera de los que leen esto. Anden con su frente en alto. Puedo decir con total franqueza que me siento libre y feliz dentro de las circunstancias.
En meses recientes, tuve no una, sino dos experiencias casi corriditas, en donde vi en dónde estoy parada y en dónde puede estar luego. La primera: ¿recuerdan el cuento de mi carrito blanco que había chocado? (Aquí el enlance: http://www.dimelocantandoelblog.com/2012/10/el-cuidado-y-el-coraje.html) Lo arreglé, PEEEEEROOOOOO, no duró mucho. En un aguacero lo choqué y lo dejé sin aire acondicionado. Esperando arreglarlo, adivinen... Mejor les enseño:

Tranquila que iba camino a mi trabajo, un irresponsable invadió el carril por donde conducía para rebasar al conductor que tenía frente. Al percatarse de la sorpresa (o sea, de que yo venía), no pudo regresar al carril al cual se supone que estuviera conduciendo. No me quedó de otra que girar el carro a la derecha. Si no hubiera hecho ese giro, no sé que hubiera sido de mí hoy. Gracias a ese Padre Celestial, no tuve que irme en ambulancia al hospital. Quien me impactó tuvo que irse en ambulancia y, para rematar, no solo impactó mi carro, sino que terminó impactando a otro carro más porque perdió el control. Esa otra persona, tuvo que irse en ambulancia. Les juró que a mí no me pasó absolutamente NADA. En cuanto al carro, lo mandé a reparar. Me NIEGO a perder el carro...
Esa fue la primera experiencia. Fue un miércoles; el viernes de esa semana, falleció mi suegro (para rematar no más...). Lamentablemente, el cáncer cobró su vida. Mi esposo y yo estuvimos, junto a un grupo de excelentes amistades, bregando con mi suegro desde febrero. Se nos fue muy rápido, pero se fue tranquilo. Yo estuve presente para los efectos, cuando falleció. Al menos tenemos la esperanza de verlo muy pronto, sin ningún dolama, ágil y joven... :)
Ustedes pensaran: "Bueno, ¿y cómo es que esta mujer no se a desquiciado con tanto mal y pesadumbres en tan poco tiempo?" Sencillo: confianza en Dios y mucha fuerza de voluntad. Esas últimas dos experiencias me enseñaron dónde estoy parada y en dónde puede estar luego, y, hacia dónde quiero dirigir mi vida. Yo tengo el mapa; simplemente tengo que seguir el camino trazado. No es un camino perfecto pero es un camino que vale la pena caminar. De eso se trata la vida con propósito.
Pero para que vean cómo son las cosas, mi esposo (y por ende yo), heredamos una casa completamente salda, un familiar me regaló un carro mega brutal (ya les enseño foto) por el cual no tengo que pagar mensualidad y me bajaron las horas en el trabajo, lo cual, lo que quizás es un hoyo en el bolsillo, pero me permite dormir un poquito más (Jejejeje) y puedo retomar lo que había comenzado este año: hacer ejercicios.
Pues, comencé esta pasada semana, y, bajé como dos libras. Me siento feliz y no es para menos. Yo no quiero ser víctima de enfermedad terminal alguna. Quiero ser una persona que valora la vida, y, si tengo que hacer ciertos sacrificios por sentirme bien antes que verme bien, así lo haré. Tengo que aprovechar el tiempo ahora para par de cositas que quiero y tengo que hacer y poner en orden. Quiero y voy a retomar el control de mi vida.
Lo confesé...
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La foto del carro que me regalaron!!!





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