30 de julio de 2012

Cuando opinan sin permiso

¿Por qué será que hay personas que se ponen a opinar sin saber, o es más, sin permiso y/o consentimiento de uno?  Algunos pudiera ser que no lo hagan de mala intención; pero, como dice mi papá: "En donde quiera se cuecen habas", hay personas que lo hacen con la malvada y cruel intención de fastidiarle la existencia a uno, porque quieren ver a uno infeliz, amargada, tal como lo son ellos mismos.  Pero, así es el ser humano imperfecto.


Sucede que esto le pasó en el trabajo a una muy buena amiga mía. Ella sabe cual es el código de vestimenta para el puesto que ocupa, pero amanecío un día con sus pies un poco hinchados, ya que estaba en el tan odiado PMS (People Make me Sick) y, la verdad es que, los sentía así, por lo que se puso unas sandalias, que la realidad se veían muy playeras y casuales, pero era lo único cómodo que le asentaba en aquel momento.  Bueno, resulta ser que esta persona del trabajo le empieza a decir que ese tipo de calzado no podía usarlo por la naturaleza de su trabajo, que eso dejaba mucho que decir de la empresa, etc, etc.  ¡Espérate un momento que no era el jefe/supervisor quien le estaba diciendo esto!  En ese momento, según me cuenta, sentió algo caliente que le subía y baja a la vez.  Obviamente no dijo nada que fuera a ofender a la persona, (es una persona bastante pensante) pero le dijo que había amanecido con sus pies un poco hinchados, y que era lo más cómodo que tenía para ponerse, y aun así siguió diciendole otras "sugerencias", "recomendaciones", "consejos", en fin, como quieran llamarle, y le dijo que tiene problemas para conseguir zapatos cómodos y que le gusten, lo cual es cierto y doy fe de eso, y con todo y eso, siguió diciendole otras cosas más.  A fin de cuentas, cada cual siguió con suyo trabajo.

Extracto: Sea persona observadora; cultive la destreza; pregunte y pida permiso ANTES de decir cualquier cosa que pueda ofender a otra.  Vivimos en una sociedad muy ajetreada y llena de preocupaciones y problemas.  NUNCA pretenda ser carga ni tropiezo para la gente.  En lo que la perfección llega, sea sencillo en su modo de vivir, para que vea lo feliz que se sentirá.

¡Ta-ta!

23 de julio de 2012

La manía de organizar

Hay personas que son organizadas dentro de un marco normal, pero, lamentablemente, hay personas que son extremas en su organización de las cosas, o sea, que son compulsivas, y esto es algo por lo cual los que somos organizados dentro del marco normal debemos velar.  Y compulsivas de que, cada cosa tiene que estar un ángulo en proporción a x o y.  Por lo menos, yo soy de las personas que no puedo tener mucho reguero alrededor, porque no me concentro en lo que tengo que hacer.  Esto no significa que sea compulsiva, sino que tengo el sentido de organización para poder desempeñar las labores que tenga que hacer.  Digo que no soy compulsiva en mi organización, porque la persona compulsiva tiende a hacer y/o actuar de la siguiente forma (información que se encuentra en http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/obsessivecompulsivedisorder.html):

-Tiene pensamientos repetidos y angustiantes
-Es posible que haga lo mismo una y otra vez para intentar que los pensamientos desaparezcan

Esto es un comportamiento extremo, denominado trastorno.  Según Medicine Plus (http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/obsessivecompulsivedisorder.html), el trastorno, cito,  "tiene una tendencia familiar.  Con frecuencia, los síntomas comienzan en la infancia o la adolescencia.  Los tratamientos que combinan medicinas y terapia suelen ser eficaces."  Lamentablemente, todo es mental.  Por eso, es bien importante ejercitar la mente para no caer en estos trastornos, porque, aunque no se herede, se puede desarrollar; así de frágiles somos.


Extracto:  Si tú o algún familiar o conocido tiene un trastorno, sea cual sea, debe ser atendido.  No podemos marginar a dicha persona por tener un trastorno y/o desorden.  Recuerden que somos seres humanos imperfectos, y que, por esa razón, cada cual tiene su nivel, sea de locura, trastorno, etc, mayor o menor.  Bien importante: vaya al médico especialista para atender la condición para que no empeore.  Mantener las cosas organizadas habla mucho de la persona, pero debemos observarnos los que somos organizados en un nivel normal.

¡Ta-ta!

16 de julio de 2012

¿Y cómo está el bebé?

—“¿Y cómo está el bebe?”, me pregunta una señora entradita en años, retirada, en el centro religioso al cual asisto.
—“¿Cuál bebé?”, le pregunto.
—“El tuyo…”
—“¿El mío?” (con tono de incredulidad)
—“Sí, el tuyo…” (con toda la seguridad del mundo)
—“Ajá, ¿el mío? ¡Ah! Pues mírelo ahí…” (señalo a mi esposo)
—“¡Ay ‘mija!” (se ríe la señora) “No, no él, tu bebé.  ¿Tú no tienes bebé?”
—“No, no tengo, excepto Fulano”
—“Oh… ¿Y cuándo vas a tener uno?”
—“Cuando quiera venir.  No tengo prisa, soy joven y mientras, me disfruto los de los demás.”
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Una experiencia como la que acaba de leer, mi querid@ lector/lectora, es la que, en muchas ocasiones, parejas y/o matrimonios sufrimos casi todo el tiempo.  Es una prisa ajena el querer que haya bebés.  No quiero que me malinterpreten: hay que estar conscientes de que no está fácil el proceso, que, en muchas ocasiones se vuelve eterno, por las circunstancias que sean.  Mi esposo y yo, desde el principio de nuestro noviazgo, establecimos que tendremos dos retoños: a mi me da igual si dos niñas, dos varoncitos o uno/una.  Para mí, lo más importante desde el momento de la concepción será cuidarme más para que la criatura venga sana, con todas sus partes completas, como debe ser.

Tengo que agradecer que mis padres (unos santos, por cierto, en esta materia), no me han presionado en ningún momento para que “les de niet@s”, al igual que el resto de mis familiares.  A ellos también les doy las gracias y los bendigo.

Pero, sí hubo una persona que, ¡zas!, me hizo la pregunta acabando de casarme prácticamente.  Nada más que mi suegra.  Establezco que no la odio ni la detesto; todo lo contrario, es muy buena persona, le tengo aprecio, pero no esperaba la ya famosa pregunta de los 64,000 chavitos.  Recuerdo como ahora, que estaba en esta mega tienda por departamentos, comprando unos encarguitos, y mi esposo había ido a casa de su mamá a ayudarla con un asunto.  Mientras me encontraba en la tienda, llamo a mi esposo para consultarle algo y le pregunto:
—“Amor, ¿y tu mamá?”
—“Está bien; al lado mío la tengo.”
—“Oh… Ok.  Le envío mis saludos.”
—(se escucha al fondo) “¿Quién es? ¿Marlyn?”  Era mi suegra preguntando.  Mi esposo le dice que sí y escucho decir de ella que me comunicara.  ¡Oh Dios!
—“No me la pases, que no tengo deseo de hablar con ella…” le digo a mi esposo, y ¡zas!
—“¡Hola, Marlyn! ¿Cómo estás? ¿Qué haces?”  ¡Ajá!  Ella misma…
—“Pues todo bien.  Aquí en la tienda, haciendo unos encarguitos… Jeje…”  Eso último fue una sonrisa tímida, ¿saben?
—“¡Oh, que bien!  Mira, ¿y cuando vienen los nietos?”

¿Qué fue lo que preguntó?  Padre Celestial, pensé que lo estaba soñando, pero, ¡¡NOOOO!!, no era un sueño.  Sentí que todo a mi alrededor se detuvo, porque, bueno, imagínense: lo menos que una se esperaba era esa pregunta al mes de estar casada, que es cuando hay tanto enchule, tanto "love", tanta chulería, en fin, que ambas partes andamos en una nube, y, vengan con eso o con "¿Y cuándo viene el bebé?".  ¿Cuál es la refastidiada prisa?  ¿Acaso van a cuidar de y mantener a la criatura? Alguien que me explique, porque a estas alturas no entiendo.  Quizás sueno fuerte, pero estoy casi segura que la gran mayoría de las parejas y/o matrimonios se han sentido o se sienten así.  He llegado a pensar que no deberíamos sentirnos tan mal... No, no... ¡Ah! Es que no es que nos sintamos mal, es que se siente tan incómodo; ese es el adjetivo: incómodo.  Es que es algo tan íntimo, ¿verdad?  Yo creo que es eso; una siente que se están metiendo en algo muy privado.  Es más: quien pregunta, por más "inocente" que quiera hacer parecer la pregunta, obviamente no sabe si esa pareja no puede procrear o han decidido no hacerlo.  Por eso, hay que tener mucho cuidado.  Lección:  ante la duda, pregunte.  ¿Qué puede ganar?  Una respuesta, de buena o mala gana.  ¿Qué puede perder? Todo, nada o la vergüenza.  Ya sé: prefiere perderlo todo o nada antes que la vergüenza.  Muy inteligente de su parte.  ¡Le felicito!

Querid@ lector/lectora, quizás no sea lo más "wise" en esta vida que existe, pero, en estos casi 7 años de matrimonio que llevo junto a mi esposo, nos hemos topado con cuánta gente haciendo la dichosa pregunta, que hemos adoptado la siguiente respuesta: "Cuando vengan l@s tuy@s".  Con eso, la gente no nos preguntan más... en buen tiempo.  ¡Jaja!  Puedo decir que este trayecto no ha sido fácil, pero si uno hermoso.  Elegí hacerlo con alguien dispuesto a todo por mí, que desea con toda su alma todos los días hacerme la mujer más feliz a pesar de las circunstancias que puedan existir.  Sé que serás excelente padre para nuestr@s hij@s.  Yo espero ser una madre espectacular y que nuestros hij@s sean excelentes y espectaculares.  Tendrán l@s mejores abuel@s y tí@s a granel del mundo.  No puedo esperar a ver tu reacción el día en que te enteres que estaremos esperando una bendición de parte de Dios.
A todas esas parejas y esos matrimonios que tienen planes de procrear y que, por alguna razón no se les ha bendecido, les digo: no tengan prisa.  Disfruten de su relación al máximo.  Dejen todito en manos de nuestro Padre Celestial; Él sabe lo que merecemos y en que tiempo.  Pero lo más importante: cuando les vuelvan a preguntar cuándo vienen los bebés, sea quien sea, sin miedo a equivocarse, digan: "Cuando l@s tuy@s vengan, vendrán l@s de nosotros."


¡Ta-ta!

9 de julio de 2012

Cuándo las ganas atacan...

¡Ay, ay, ay!
Suena fuerte, pero hay que contarlo.

A ver, ¿cuántos han pasado por la situación de que se le erize la piel?  Vamo', vamo'...  No sean tímid@s.  A ver esas manitas.

Yo sabía que no vería ninguna mano porque les resulta bochornoso tener que hacerlo.  ¿Saben qué?  Been there...  ¡Uf!  Sucedió que andaba con mi esposo en unas diligencias.  Nos dio hambre, fuimos a saciar la misma, y la jartera fue increíble.  Mala decisión.  Usualmente, cuando me alimento desmedidamente, debo reposar, y no caminar.  Again: bad choice!  No podía caminar.  Pero claro, con tal de complacer a mi amado, caminé... ¡dos bloques!  Gracias a Dios que a donde paramos, pude ir a aliviar la "molestia".  Ok.  Good.  Seguimos de regreso, perooo, tuve que detenerme, sentarme y mi esposo ir a buscar el carro porque ya no me sentía bien.  Lo único que deseaba era ir para mi casa; sabía que era en donde me sentiría mejor.  Pero no, no fue así.  En el trayecto, porque se suponía que haríamos la compra, la "molestia" siguió en incremento; pensé que no llegaría a un lugar seguro, si entienden lo que quiero decir.  Pero, bueno, paramos en este lugar y ¿adivinen qué?  No, no, no piensen lo peor; simplemente los servicios estaban bajo llave.  ¡Horror!  Deseé morir, me sentí chiquita, de todo, gente, de todo.  Claro que ya estaba de mal humor, pero, ¡imagínense!, no era para menos.  Al final, pudimos llegar a otro lugar, que no estaba bajo seguro y pude usar.  Ese alivio es indescriptible.  Volví al carro, y descansé en el camino de regreso a casa.  Sabrán que mi esposo tuvo que ir solito a hacer la compra porque yo estaba drenada.



¿Qué me enseñó este suceso?  Que no debo abusar de mi y que tampoco abusen de mi.  Debo ser firme en mis deseos y compulsiones, saber diferenciar entre hambre y llenarme el estómago con la vista.  Si ya sentí que mi estómago está lleno, parar ahí.  La salud es una, y debo cuidarme, a sabiendas de que no me gusta estar visitando hospitales.

¡Ta-ta!

2 de julio de 2012

Vergüenza ajena

¡Saludos!

En días recientes le comentaba a una compañera de trabajo que haría una columna sobre el tema del baño, por lo cual lo he titulado como leyeron arriba.

Que levante la mano quien, al ir al baño, que no es de su casa, se ha topado con semejantes barbaridades... 3, 2, 1...  ¡¿Nadie?!  ¡Mentira!  Vuelvo: que levante la mano quien, al ir al baño, que no es de su casa, se ha topado con semejantes barbaridades, las que sean... 3, 2, 1...  Ooootraaa veeeezzz, ¡¿NADIE?!  Nah...  Ok, ok...  Ya entendí: la timidez los consumen.  Ok.  Es que el asunto de ir al baño es paralelo a un momento de paz y de ser uno mismo, ¿cierto?  Entiendo perfectamente; me pasa igual.  Pero, esa paz y el encuentro de ser uno mismo se ve empañado por estas cosas que se dan en el baño público, del trabajo...  Es más, me atrevo a decir que hasta en el baño de la casa de algún familiar.  ¡Ay, ay, ay!  Resulta que yo viví una experiencia hace poco tiempo, y ahora estoy como los detectives: si entro a un baño, inspecciono antes de lo que vaya a hacer.  Sucede que estoy esperando por el turno de ir al baño en mi trabajo.  Sale la persona que estaba y entro, cuando de repente...  Espérense, que no es tan gráfico: veo la tapa con par de gotas...  Ajá...  No sigo más nada.  Sabrán que mi reacción fue la de explotar y descubrí quién había sido, en este caso, la marrana (porque tengo que escribirlo así) que hizo semejante asquerosidad, porque prácticamente se tiró al medio.  Pudo haberse quedado callada, pero no.  El que no tiene hecha, no tiene sospecha, reza un dicho.  Qué no le dije: era una falta de respeto y consideración.

¿Ahora entienden porque la columna se titula "Vergüenza ajena"?  Cosas y acciones como estas son las que, me avergüenzan de ser mujer, de ser femenina.  Ni hablar de otras cosas más gráficas que no voy a mencionar.  ¡Hello!  Se supone que, no importa si soy mujer o, si quien me lee es varón, tiene la responsabilidad de cuidar su aseo.  Por más indirecta que sea una acción, una palabra, afecta al que está al lado suyo.  Hay que ser concientes y responsables de lo que es la limpieza; hay que enseñar esto a otras generaciones.  En la limpieza está la salud.  El Planeta Tierra es uno solo.


"Hiding your face won't hide your shame."

Ya saben: si van a ir al baño, verifiquen bien donde van a hacer sus necesidades, hagan conciencia de que ustedes no son l@s únic@s que usan el baño, sea en el trabajo, en la iglesia, en lugares públicos, hasta el de sus casas.  No se recuesten de que "Eso lo limpia el/la otr@...".  ¡No señor!  ¡No señora!  Sea limpi@ y vivirá más.

¡Ta-ta!