31 de diciembre de 2016

Un año que vino y se fue

¡Qué clase de año! ¡No quisiera que terminara!
Este año fue todo para mí y mi familia. Fue la liberación tan anhelada en mi corazón y, aunque físicamente no logré mucho, en otros planos alcancé bastante.
Junto a mi esposo, nos volvimos seres fuertes, amorosos, inteligentes, espirituales... nos volvimos más humanos. Supimos pensar en positivo para cada cosa, supimos tomar las cosas con calma, supimos confiar en nuestro Padre y, ¿saben? Nada nos faltó. Vimos Su mano en cada momento.
¡Ah! Me siento tan satisfecha aun no habiendo logrado muchas cosas que planifiqué. Pero algo me dice que mi familia estará bien: mi casa, mis padres, mis hermanas, mis tías, mis primos, mis pocas pero hermosas amistades y aquellos conocidos de volada. Vamos a estar bien...